Selenda nace de una idea sencilla: dar forma a un proyecto propio a partir de algo que ya formaba parte de nuestra historia familiar: el olivar.
Nuestra finca, Cabeza de Vaca, se encuentra en Córdoba, en pleno Valle del Guadalquivir. Allí, entre olivos y paisaje mediterráneo, comienza la historia de un aceite que durante años estuvo ligado principalmente a la actividad agrícola familiar.
Con Selenda quisimos dar un paso más: llevar ese origen hasta la botella y construir alrededor del aceite un proyecto en el que el producto, el territorio y la cultura estuvieran estrechamente relacionados.
De la finca a la botella
Una de las ideas fundamentales de Selenda es poder conocer el origen de nuestro aceite.
Las aceitunas con las que elaboramos nuestro aceite de oliva virgen extra Picual proceden de nuestra propia finca, lo que nos permite mantener un vínculo directo con el olivar y con el fruto del que nace el producto.
Para nosotros, ese origen forma parte de la identidad del aceite.
Detrás de cada botella hay un lugar concreto, una finca y un paisaje.
¿Por qué Selenda?
El nombre Selenda nace de las antiguas sendas que, a lo largo de los siglos, conducían hasta Córdoba.
Caminos recorridos en distintas épocas —romana, árabe y cristiana— que atravesaban este territorio y que todavía hoy forman parte del paisaje donde se encuentran nuestros olivos.
De esa unión entre senda, historia y territorio surge el nombre Selenda.
Un nombre que quiere recordar que el olivar no es únicamente agricultura: forma parte de un paisaje construido durante siglos y de una tierra por la que han pasado diferentes culturas dejando su huella.
Por eso, Selenda representa también nuestra forma de entender el aceite: un producto ligado a su origen, a su historia y al territorio del que procede.
Un AOVE Picual de cosecha propia
Para comenzar esta nueva etapa elegimos una de las variedades más representativas del olivar andaluz: la Picual.
Nuestro AOVE busca expresar las características propias de esta variedad y del fruto del que procede, con aromas verdes y notas que recuerdan a la hoja de olivo, el tomate verde y la almendra, acompañadas por el amargor y el picor característicos de un buen Picual.
Pero Selenda no pretende ser únicamente una botella de aceite.
Aceite, cultura y territorio
Desde el principio quisimos que Selenda tuviera una identidad propia y que alrededor del aceite pudiéramos hablar también de gastronomía, patrimonio, paisaje y cultura.
El olivar forma parte de la historia y del paisaje de Andalucía desde hace siglos. Conocer el aceite significa también acercarse al territorio donde nace, a sus tradiciones y a las personas que lo hacen posible.
Por eso, Selenda nace con vocación de crecer poco a poco alrededor de esos tres conceptos:
Aceite, cultura y territorio.
Un proyecto que acaba de comenzar
Selenda está dando sus primeros pasos.
Actualmente estamos comenzando a introducir nuestro AOVE en restauración y establecimientos seleccionados, al mismo tiempo que desarrollamos nuestra tienda online y damos a conocer el proyecto.
Pero nuestra intención es que Selenda siga creciendo desde su origen, explorando nuevas formas de acercar el aceite y el olivar a quienes quieran conocerlos.
Porque detrás de una botella de aceite puede haber mucho más que un producto.
Puede haber una finca, un paisaje, una historia y una manera de entender el territorio.
Selenda. Del olivar a la mesa.

