AOVE Selenda sobre tomates – beneficios del aceite de oliva virgen extra

Beneficios del AOVE: propiedades y razones para incluirlo en tu alimentación

El aceite de oliva virgen extra forma parte de nuestra cultura gastronómica desde hace siglos. Está presente en un desayuno con pan, en una ensalada, en un guiso o simplemente en un tomate recién cortado. Pero detrás de ese gesto cotidiano existe también un alimento con una composición nutricional especialmente interesante.

El AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) es la categoría de mayor calidad del aceite de oliva. Se obtiene directamente de las aceitunas mediante procedimientos mecánicos y, cuando el fruto y el proceso se cuidan adecuadamente, conserva aromas, sabores y numerosos compuestos presentes de forma natural en la aceituna.

Por eso, hablar de los beneficios del AOVE significa hablar no solo de gastronomía, sino también de uno de los alimentos más representativos de la dieta mediterránea.

1. Una fuente de grasas insaturadas

Una de las principales características nutricionales del aceite de oliva es su elevado contenido en ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado.

Las grasas forman parte de una alimentación equilibrada, pero no todas tienen la misma composición. Sustituir grasas saturadas por grasas insaturadas dentro de la dieta contribuye al mantenimiento de niveles normales de colesterol en sangre.

El AOVE permite incorporar este tipo de grasa de una manera sencilla a nuestra alimentación diaria: en crudo, como aliño o como ingrediente en multitud de recetas.

2. Polifenoles: mucho más que sabor

Uno de los aspectos más interesantes del aceite de oliva virgen extra es la presencia de polifenoles, compuestos naturales de origen vegetal.

Los polifenoles participan también en algunas de las características sensoriales de determinados AOVE: ese amargor y picor que podemos encontrar, por ejemplo, en aceites elaborados con aceitunas de variedades como la Picual.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado específicamente la evidencia científica relativa a determinados efectos de los polifenoles presentes en el aceite de oliva. La regulación europea permite una declaración de propiedades saludables relativa a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo cuando el aceite contiene la cantidad necesaria de determinados polifenoles.

No todos los aceites contienen necesariamente las mismas cantidades: influyen la variedad de aceituna, su estado, el momento de recolección, el proceso de elaboración y la conservación posterior.

3. El AOVE y la dieta mediterránea

Es difícil hablar del aceite de oliva sin hablar de la dieta mediterránea.

Este patrón alimentario se caracteriza por una presencia importante de frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y aceite de oliva, junto con otros alimentos consumidos en diferentes proporciones.

Uno de los estudios más conocidos en este ámbito es PREDIMED, realizado en España con 7.447 personas de elevado riesgo cardiovascular. En el estudio, los participantes asignados a una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra presentaron una menor incidencia de acontecimientos cardiovasculares graves que el grupo de control. Conviene señalar que el resultado se refiere al conjunto de una dieta mediterránea y a una población de alto riesgo, y no demuestra que consumir AOVE aisladamente produzca por sí solo el mismo efecto.

Es precisamente esa visión de conjunto la que resulta interesante: el AOVE no necesita presentarse como un alimento milagroso, sino como parte de una forma equilibrada y variada de alimentarnos.

4. Vitamina E y compuestos antioxidantes

El aceite de oliva contiene vitamina E, un nutriente que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo.

A ella se suman otros componentes minoritarios presentes en el aceite de oliva virgen extra, entre ellos los mencionados compuestos fenólicos.

Precisamente porque algunos de estos componentes pueden verse afectados con el paso del tiempo y por unas condiciones inadecuadas de conservación, resulta importante proteger el AOVE de sus principales enemigos: la luz, el calor y el contacto prolongado con el aire.

Por eso no solo importa elegir un buen aceite. También importa conservarlo correctamente.

5. Salud y placer no tienen por qué estar separados

Existe otro beneficio del AOVE que no necesita una declaración nutricional: su enorme versatilidad gastronómica.

Un buen virgen extra puede transformar preparaciones muy sencillas. Tomate, pan, verduras, legumbres, pescado o una crema pueden adquirir nuevos matices dependiendo del aceite utilizado.

Y cada variedad posee su propio perfil. Un AOVE elaborado con aceituna Picual, por ejemplo, puede presentar aromas que recuerdan a la hoja de olivo, la hierba recién cortada, el tomate verde o la almendra, acompañados de un amargor y picor característicos.

Esto permite que incorporar AOVE a nuestra alimentación sea también una cuestión de disfrute y cultura gastronómica.

6. ¿Todos los aceites de oliva ofrecen lo mismo?

No exactamente.

Dentro de la denominación general de aceite de oliva existen distintas categorías y procesos de elaboración. El aceite de oliva virgen extra se obtiene directamente de aceitunas y exclusivamente mediante procedimientos mecánicos y debe cumplir determinados requisitos químicos y sensoriales.

Además, dentro de los propios AOVE existen enormes diferencias derivadas de la variedad, el terreno, la maduración del fruto, la recolección, la extracción y la conservación.

Por eso merece la pena conocer no solamente qué compramos, sino también de dónde procede y cómo ha sido elaborado.

7. Cómo incorporar el AOVE a nuestra alimentación

No hace falta buscar preparaciones complicadas. Algunas de las mejores formas de disfrutarlo son precisamente las más sencillas: sobre una tostada, acompañando un tomate, terminando unas verduras, aliñando una ensalada o dando el último toque a un plato ya cocinado.

Utilizarlo en crudo permite además apreciar con especial claridad sus aromas y sabores.

La cantidad adecuada dependerá del conjunto de la alimentación y de las necesidades de cada persona. El AOVE continúa siendo una grasa y, por tanto, un alimento energético; sus cualidades nutricionales no significan que deba consumirse sin tener en cuenta el resto de la dieta.

Del olivo a la mesa

En Selenda entendemos el aceite de oliva virgen extra precisamente de esa manera: como un alimento, pero también como parte de una cultura y de un territorio.

Nuestro AOVE nace de aceitunas 100% Picual de cosecha propia, cultivadas en la finca familiar Cabeza de Vaca, en Córdoba. Cuidar el fruto, su recolección y su elaboración nos permite preservar aquello que buscamos en un Picual: intensidad, frescura y personalidad.

Porque detrás de los beneficios del AOVE existe algo mucho más sencillo: un fruto, una tierra y una manera de cuidarlos hasta que el aceite llega a nuestra mesa.

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